1 dic. 2016

Aarti ampliación artículo...



Biodanza srt es un espacio de tierra fértil, dónde recibimos una lluvia de eco-factores positivos, unas condiciones favorables ofrecidas por el medio ambiente externo, que nos ayudan a desarrollar nuestros potenciales genéticos, floreciendo y abriéndonos a la vida, en todos los aspectos.



Este sistema, propone un cambio de paradigma al modelo sociocultural y de civilización deshumanizada; Biodanza invita a ver lo positivo de la vida, trabaja con la parte sana de los participantes, no pretende combatir la tristeza, si no aumentar la alegría, en lugar de enfocarnos en el miedo abordamos nuestro valor, no se provoca la ira, si no la confianza y la dignidad que faciliten un comportamiento asertivo. 
Y así, aprendemos a gestionar las emociones y nuestras relaciones, rescatamos los valores humanos, el trabajo en equipo, la escucha, la expresión y la comunicación, descubrimos nuestro funcionamiento -físico, mental y emocional-, potenciando nuestras virtudes, para ofrecer al mundo nuestras máximas capacidades. A través de la música, el canto, el movimiento y las situaciones de grupo, despertamos la alegría y el placer de vivir.


Este sistema nació en los años 60, por el psicólogo, antropólogo y artista chileno, Rolando Toro Araneda. Su metodología vivencial, propicia la integración holística del ser humano, devolviéndole la conexión a la vida. Aunque la propuesta sucede en una matriz grupal, cada participante avanza a su propio ritmo, mediante el abordaje de las 5 líneas de vivencia.


Estas líneas, fueron estimuladas o reprimidas en una época temprana de nuestra vida, y son aspectos esenciales para nuestro desarrollo existencial. Con la práctica regular de Biodanza srt, conseguimos restaurar, la vitalidad, la sexualidad, la creatividad, la afectividad y la transcendencia:


La primera línea es la que nos conecta a la vida: la vitalidad, es un concepto pulsante dentro del cual se expresan el movimiento y el ímpetu, pero también el descanso, una vitalidad sana, está en armonía y oscila entre la acción y el reposo.




La sexualidad, es la que nos permite descubrir que cosas nos gustan, al experimentar el placer, y no se limita el término a la genitalidad, si no que se extiende llevando el placer a todos los aspectos de la vida.

Al saber que nos gusta, podemos recrearnos con la tercera línea de vivencia. La creatividad, la cual nos ofrece herramientas para expresar, innovar y construir.

Llegamos a la columna vertebral de Biodanza, con la afectividad: la capacidad de hacer vínculo con las otras personas a través del amor, amistad, altruismo y empatía. Esta línea nos invita a tomar nuestro coraje, para caminar con el corazón por delante, en todas nuestras relaciones, desplegando así el verdadero significado de ser humano. 

Y con la transcendencia establecemos conexión con la naturaleza y restauramos el sentido de pertenencia al universo.  

























Todas y cada una de las líneas de vivencias están presentes en una sesión de Biodanza, y según sea el grupo o el trabajo específico puede profundizar más en unas u otras.




Así pues Biodanza es un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida;
Para experimentar sus grandes beneficios, es fundamental participar del grupo regular, dónde vamos nutriéndonos cada semana y dónde se va sedimentando, una base sólida para nuestro proceso evolutivo.  Este espacio es un camino de autodescubrimiento,  hace más de una década que llegó Biodanza a mi vida, y no ha dejado de sorprenderme, he visto la transformación en todas las personas que la practican.


Mi nombre es Erika Cervera, soy didacta por la escuela oficial de Biodanza SRT, educadora Biocentrica y facilitadora de procesos de crecimiento personal y desarrollo humano. Me licencié en Bellas Artes y realicé un máster en Producción artística, utilizo el Arte como alquimia del Ser humano. Desde hace ocho años, facilito grupos regulares e intensivos. En este tiempo me he especializado en Biodanza: Identidad y los 4 elementos, Biodanza y neochamanismo; Biodanza, voz, música y percusión. El árbol de los deseos, Sistema Biocéntrico para organizaciones; entre otras extensiones que me permiten entender al ser humano y disfrutar los misterios de la vida; y así expandir esta maravillosa herramienta que nos recuerda que el único camino verdaderamente importante, es el del amor.




 

Por ello os propongo, venir a conocer Biodanza y participar del grupo regular de Santa Eulalia, o  si quereis recibir un trabajo más intenso y profundo, puedes participar en el retiro del 8 al 10 de diciembre“Biodanza el Paraiso en la Tierra”, donde nos adentraremos en el edén, a través de Biodanza con Erika Cervera y la la energia D´Khîálà con A-tri-xa, (Anú), mujer medicina, quien canaliza cantos que son mensajes directos para tu alma.  A partir de enero, también podrás participar en un grupo enfocado en la energía femenina con “Biodanza el Ser Mujer”, o para disfrutar con los más peques habrá ”Biodanza para familias”.  Si te interesa saber más, puedes leer el artículo completo en biodanzaconerika.blogspot.com. Ven y déjate sorprender, Biodanza puede practicarla todas las personas, no hace falta saber bailar, ni tener ninguna forma física especial, sólo tener ganas de disfrutar y hacer de tu vida un espacio de felicidad absoluta. Pues como decía Rolando Toro: “no necesitamos más informaciones, ni mayor conocimiento, lo que tenemos que aprender, es a vivir”


  No hace falta saber bailar, no importa tu edad, sólo que tengas ganas de pasarlo bien y  recibir todos estos beneficios:






A NIVEL CORPORAL


- Fortalece el sistema inmunológico, generando estados de salud crónicos. 
- Aumenta la energía vital y las ganas de hacer cosas.
- Genera estados de renovación orgánica y/o celular, de manera que quienes han integrado la Biodanza a sus vidas por largo tiempo, lucen con menor edad de la que realmente tienen.
- Despierta los potenciales genéticos de Vitalidad, Sexualidad, Creatividad, Afectividad y Trascendencia.   

A NIVEL EMOCIONAL: 
- Nos permite reconectarnos con el sentir y expresar nuestras emociones, respetando cada una de ellas.
- Despierta la ¨ alegría de vivir¨.
- Estimula la creatividad existencial, asumiendo que la obra máxima que cada ser humano puede realizar es ser artífice de su propia existencia.
- Promueve el reconocimiento de la propia identidad y de la capacidad de poner límites que favorezcan el propio crecimiento.
- Nos revíncula con nuestros instintos y con la especie, generando la posibilidad de sentirnos parte de la tribu de la humanidad.
- Estimula el sentido de cooperación intraespecie,  el sentido de competencia. 
A NIVEL EXISTENCIAL: 

- Restituye nuestra capacidad de venerar la vida, en nosotros mismos, en los otros y en el planeta.
- Despierta la conciencia ética y ecológica.
- Promueve la vivencia de sentirnos uno con el todo.
- Nos ayuda a encontrar ¨nuestro lugar en este mundo¨. 










Actividad REGULAR Cada JUEVES:

BIODANZA srt en Santa Eulalia a las 19:30h en C/ San Jaume127, STUDIO8.
  • BIODANZA EL SER MUJER. Último viernes de cada mes de 19 a 22h


  • BIODANZA para niños y adultos LA FAMILIA ECOLÓGICA. Último domingo de cada mes de 11:30 a 13:30h







  •  Con Erika Cervera.   Más Info: 609611229,   FB: ERika Cervera Retamal







      Biodanza tiene la capacidad de modificar nuestra “danza existencial” y potencia lo que necesitamos para una expresión auténtica y plena de sentido.











































        2 nov. 2016

        ¿Quien es Rolando Toro?





        Rolando Toro Araneda, creador de la Biodanza, nació en Concepción (Chile) el 19 de Abril de 1924. Su infancia transcurrió alrededor de su casa natal con sus padres y hermanos, y la escuela básica del Barrio de la Plaza Condell de esa ciudad. Proviene de una familia de educadores: su abuelo fue profesor en la ciudad de Cañete, su madre (Berta), siete de sus tías y dos de sus hermanos fueron profesores.
        Antes de encontrar su verdadera vocación como educador y decidir formarse como profesor de enseñanza básica en la Escuela Normal “José Abelardo Núñez” en el año 1943, pasó tres años por la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción.
        Se desempeñó como profesor normalista durante alrededor de dieciséis años en las ciudades de Valparaíso, Talcahuano, Santiago de Chile y en el pueblo de Pocuro, próximo a la ciudad de Los Andes, entre los años 1944 a 1957.




        Fue en este período que recibió el apoyo de su primera mujer y madre de sus cinco hijos mayores , Pilar Acuña, parte fundamental en la creación de la consigna poética, que dejó documentada en su obra “Poética del gesto”.
        En cada una de las escuelas donde trabajó, fue descubriendo aspectos que estaban ausentes en la educación tradicional.
        Por ejemplo, en Talcahuano se dedicó especialmente a vincular a los niños con la naturaleza, realizando con ellos frecuentes excursiones al mar, luego los temas derivados de esas visitas los usaba en el aprendizaje.
        Señalando:


        «En la escuela ha de plasmarse el espíritu de la Paz, vigorizando los sentimientos de solidaridad con los pueblos y el amor a la vida»


        De su labor como profesor en Pocuro, Rolando señala:
        «La Escuela Granja de Pocuro es como su nombre lo indica, un colegio agrario donde los muchachitos, además de los conocimientos de educación primaria, aprenden a labrar la tierra, a criar ganado, a cuidar las aves, etc. En otras palabras: un plantel en que el niño aprende a enfrentarse intelectual y físicamente con la realidad de su ámbito».


        «Considero, y de ello estoy seguro, que una de las misiones fundamentales del maestro es la de desarrollar las facultades espirituales e intelectuales del niño. Incitarlas, estimularlas sin forzarlas nunca. Esto, indudablemente, habrá de producir a la larga un elemento bien dotado, sensible, rico en espíritu, para nuestra sociedad»




        Como profesor de primaria realizó propuestas experimentales de educación artística, además de investigaciones sobre el dibujo realizadas con niños, enfermos mentales y con artistas. Es por esto que en 1954 realizó el primer “Festival del Niño” en donde se examinaron las condiciones socioeconómicas y de salud en la infancia chilena.
        En el Festival participaron seis mil niños de todo el país, presentándose orquestas infantiles, exposiciones de pintura, cerámica y juguetes pedagógicos en el patio de la Casa Central de la Universidad de Chile. También se realizó un gran desfile de niños por el centro de Santiago.
        Rolando fue capaz de convocar a diversas organizaciones sociales, políticas y culturales en búsqueda de mejorar las condiciones de los niños.


        Rolando señala:
        «En la niñez ha de consolidarse en forma definitiva, enérgica e implacable el DERECHO A LA VIDA DE LOS PUEBLOS. Las naciones poseen en su infancia reservas inagotables de energía creadora; el derrumbe moral y material se produce inexorablemente tras una infancia descuidada, humillada y torcida»


        Debido a sus revolucionarias concepciones sobre educación, el Decano de la Universidad de Concepción Rolando Merino, invitó a Rolando a dar un ciclo de conferencias en la Escuela de Educación de esa universidad. Posteriormente a estas conferencias, creó un Laboratorio de Psicología en la Escuela Educación de la Universidad de Concepción.
        Desde esta fase de experimentación psicopedagógica, Rolando tomó la decisión de realizar estudios al respecto, y con la mediación del Rector de la Universidad Chile Jorge Gómez Millas, ingresó a segundo año de Psicología en la Escuela de Psicología del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, desde donde se tituló.


        En este mismo período conoció al doctor Claudio Naranjo, con quien estableció una profunda amistad. Gracias a su intervención, Rolando Toro ingresó al Centro de Estudios de Antropología Médica (CEAM) de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, trabajando allí desde 1965 hasta 1973.


        En el CEAM dirigió seminarios de antropología médica, filosofía y psicología bajo la dirección del Dr. Francisco Hoffman, esposo de Lola Hofmann. A ésta, la consideró su maestra desde el día que la conoció, tras su llegada de Viena luego de su permanencia junto al Dr. Carl. Jung.
        Es así, como  Rolando pasó a formar parte de un equipo multidisciplinario, que tenía por objeto, en aquel momento mejorar la calidad de vida de los enfermos mentales y humanizar sus relaciones con el personal médico y paramédico del Hospital Psiquiátrico de Santiago. Para esto ensayó diferentes sistemas terapéuticos, realizando sus primeros intentos de danza terapéutica.
        A partir del éxito que obtuvo en esas experiencias, extendió el sistema para ser aplicado en otros cuadros clínicos y en personas sin patologías.





        Trailer del DVD doble realizado a partir de un taller en Blaricum, Países Bajos  (16 de diciembre de 2009).
        Paralelamente realizó investigaciones sobre la violencia en la Penitenciería de Santiago. Debido a su trabajo con los enfermos mentales, perteneció al Instituto de Investigación del Hospital Psiquiátrico de Santiago.
        En 1966 la Universidad Católica le solicitó que ofreciera un curso de Expresividad y Creatividad en el Instituto de Estética de la universidad al que llamó Psicodanza, sistema de ejercicios y músicas que ya había experimentado en el Hospital Psiquiátrico de Santiago.
        Inmediatamente después de entregar este curso, Rolando Toro fue nombrado profesor de Psicología del Arte y Psicología de la Expresión en el mismo instituto.


        A partir de todos los trabajos de investigación que estaba realizando en ese momento, Rolando comienza a interesarse abiertamente en el mundo de la mente y los estados de expansión de conciencia, mediante el trabajo con LSD.


        Fue íntimo amigo de Albert Hoffman, creador del ácido lisérgico. Éste le entregó una cierta cantidad de dosis para investigación científica. A fines de la década del 60, y en su casa de la Av. Los Olmos (Ñuñoa / Santiago) se dio cita gran parte de la escena cultural de Santiago: entre ellos Alejandro Jodorowsky, músicos de Jazz, actores conocidos de vanguardia, psicólogos y otros intelectuales interesados en la experimentación con alucinógenos, en la cual y desde la cual se realizaban y emprendían distintas actividades culturales y artísticas completamente originales, novedosas e innovadoras, trasgresoras muchas veces con lo conocido hasta entonces.


        Las obras que emanaron de esos experimentos fueron mostradas en la mítica galería de arte “Casa Luna” de la calle Villavicencio en Santiago, propiedad de Susana Wald y Ludwig Zeller.
        De estas actividades en dicha casa, nacieron en forma natural los que se conocieron como “Juegos de Psicodanza”, que marcaron los inicios de los años70.


        Eran representaciones surrealistas, verdaderas performances que consideraban teatro, canto, poesía, danza y música. Las presentaciones tuvieron lugar en numerosos teatros de Santiago
        (Teatro Camilo Henríquez, Teatro Caupolicán, Teatro Municipal), Viña del Mar y Valparaíso. Aunque fueron abiertamente censuradas por la Iglesia Católica local, Rolando continúo con las presentaciones a “tablero vuelto” producto de la inédita manifestación que el público apreciaba en este curioso “arte catártico y salvaje”.


        Rolando señala:
        «Los Juegos de Psicodanza son un conjunto de experimentos de expresión corporal. Sus integrantes no son artistas profesionales, son personas que buscan apasionadamente un sentido interior dentro del mundo que vivimos»


        «Estos juegos aluden al poder musical para curar enfermedades, invocar las fuerzas de la naturaleza, despertar el amor o el deseo, armonizar las sociedades, etc… Para lograrlo hay que despertar en el hombre la musicalidad interior perdida y restituir su vitalidad animal»
        «Estos juegos no son propiamente danzas, ni teatro, ni pantomima en el sentido tradicional. Se trata de formas libres de expresión corporal con música y sonidos dentro de pautas coreográficas permitiendo gran creatividad, sinceridad y fuerza vital de los bailarines»


        En los años 70’s, Rolando realizó un viaje a la Comunidad de Esalen liderada por el psicólogo Fritz Perls en Big Sur (California) y al pequeño pueblo de Bodega ( San Francisco). Allí compartió experiencias grupales donde el Contacto y la Caricia eran una de las propuestas principales como premisas y prácticas sanadoras.


        También compartió con otros investigadores de la época, como es el caso de René Spitz, que ya trabajaban con los llamados “niños institucionalizados” (de orfanatos o internados públicos) y que sostenían que había una relación directa entre la estimulación afectiva y el sistema inmunológico.
        Al regresar a Chile, incorporó a su incipiente Modelo operativo, la presencia sanadora de las caricias y el contacto en sus ejercicios.


        Su partida de Chile se inicia en 1974, con una invitación a participar en un Congreso de nuevas Psicoterapias en la Universidad Abierta de Buenos Aires (Argentina) el que en un principio sólo lo retendría un par de días en dicho país, pero que terminaría convirtiéndose en su primer “recorrido” fuera de Chile por alrededor de 10 años.
        En Buenos Aires se empieza a desarrollar y visualizar más cabalmente el conjunto de ejercicios y experiencias como un verdadero Sistema de Integración, con consecuencias sanadoras y terapéuticas, aplicando el Sistema Biodanza a pacientes mastectomizadas en la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer.


        Posteriormente en esa misma ciudad, fue nombrado Profesor Emérito de la Universidad Abierta Interamericana de Buenos Aires.
        Desde allí, comienza a crecer el reconocimiento a las técnicas de Rolando y su “nuevo” Sistema.
        Es por esto que en 1979, Rolando se trasladó a Brasil donde estableció un instituto privado de Biodanza, logrando la expansión de este sistema a toda América Latina. Además en este país trabajó con enfermos mentales en el “Hospital Jiqueri” de Sao Paulo y con mujeres mastectomizadas en el “Instituto del Radio”.


        Se queda por largos años allí, ya que Rolando es recibido con una empatía extraordinaria en Brasil, visualizando a ese país como el lugar óptimo para enseñar Biodanza, y es desde donde definitivamente ésta se internacionaliza y se masifica, a tal punto que la Biodanza es percibida casi con la misma cotidianeidad que el Psicoanálisis en USA o Argentina.


        Algunos de sus colaboradores en Argentina y posteriormente en Brasil, emigran a Italia y Suiza a “difundir” la Biodanza, ya definitivamente como un Sistema estructurado.
        Rolando los acompaña y permanece en Milán en 1989 para enseñar Biodanza. Desde estas enseñanzas, la Biodanza cobra definitivamente un carácter mundial y crea varias escuelas de Biodanza, para formar profesores en toda Italia.
        Además en Milán, trabajó con enfermos de Parkinson y Alzheimer en las ciudades de Como y Varese.


        En 1998 regresó a Santiago de Chile, desde donde dirigió todo el movimiento de Biodanza, constituído por Centros y Escuelas de Formación de este Sistemadistribuídas en Europa, AméricaLatina, Estados Unidos, Canadá, África del Sur, Japón y Nueva Zelandia.
        Estando en Chile, el año 2001 fue nominado para postular al Premio Nobel de la Paz por sus trabajos en Biodanza y Educación Biocéntrica en la Casa de América (Madrid, España)
        También fue nombrado Doctor Honoris Causa como Educador Biocéntrico, el año 2006 en la Universidad Federal de Paraíba (Brasil), la que además formalizó dentro de sus programas la primera Escuela de Formación Biocéntrica en el mundo.


        Por otra parte, en el año 2008 fue nombrado Profesor Emérito por la Universidad Metropolitana del Perú.


        Además, fue poeta y pintor, realizando exposiciones en Brasil, Italia y Francia. También publicó libros de poesía y psicoterapia, los que han sido traducidos a diversos idiomas.
        El 16 de febrero de 2010, Rolando muere a los 85 años de edad en Santiago de Chile.

        1 nov. 2016

        Biodanza derechos humanos y ecologia: una alianza





        Rolando Toro Araneda, candidato al Premio Nobel de la Paz en 2001, Profesor de la Psicología del Arte y el Instituto de Estética Expresión de la Pontificia Universidad Católica de Chile, profesor en el Centro de Antropología Médica de la Facultad de Medicina, Universidad de Chile, Profesor honorario de la Universidad Abierta Interamericana de Buenos Aires Argentina.


        Un hombre extraordinario que ha sido capaz de dejar una esperanza renovada, significativos y tangibles, en diferentes partes del mundo. Psicólogo, antropólogo, poeta y músico nacido en Concepción (Chile) la 19 Abril 1924 y desaparecido 16 Febrero 2010 en Santiago, Chile,
         fue el creador de la Biodanza, psicocorporea una técnica orientada a la promoción del bienestar del individuo y de la comunidad que se basa en la expresión espontánea de las emociones a través de la música, la danza y el movimiento.


        Hoy Biodanza es un movimiento que conquista cada vez más espacio: en muchos países de América del Norte, América Central, con un montón de desarrollo en el sur de. Empieza a desarrollar en Sudáfrica, Australia, Japón y Rusia, Nuova Zelanda, India. En Europa está presente en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Noruega, Holanda, Portugal, Reino Unido, Eslovenia, España, Suecia, Suiza.